El fracaso de varias negiciaciones en el pasado con el grupo terrorista y los efectos del conflicto en el panorama internacional mantienen en vilo a Gran Bretaña y a Irlanda del Norte
por Diego Montoya Chica
El viernes pasado, un policía de la localidad de Londonderry, en Irlanda del Norte, recibió cuatro tiros en las piernas y uno en una mano. Ese fue el último intento de sus agresores por llevarse la vida del oficial, quien ya había sido objeto de hostigamientos durante esa semana. El día anterior, una bomba estalló frente a su casa y otro explosivo fue desactivado muy cerca de la residencia de uno de sus familiares.
El hecho ocurrió en el marco de una escalada violenta que durante este año ha adelantado uno de los reductos del inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA, por sus siglas en Inglés). El grupo, auto denominado IRA Auténtico, admitió la responsabilidad del hecho ocurrido en Londonderry en un comunicado en que los subversivos lo justifican como otro castigo contra ‘elementos antisociales’, similar a otros que han venido perpetrando durante los últimos seis meses.
El parlamentario del Sinn Fein (brazo político del IRA desmovilizado), Raymond McCartney, condenó ayer estas acciones y las calificó de ‘cobardes’. “Mientras la mayoría de la gente trabaja para construir un futuro pacífico y democrático, parece que un grupo minúsculo y poco representativo cree que puede parar el progreso cometiendo acciones cobardes y escudándose en excusas falsas”, afirmó el político republicano.
“Es una amenaza severa dirigida a nuestros oficiales de policía”, dijo ayer al diario The Guardian Judith Gillespie, jefe de policía de Irlanda del Norte, quien también se refirió a otro hecho ocurrido en la misma semana en Forthill, una localidad cercana a la frontera con Irlanda del Sur. Una bomba de 300 kilos que se encontraba cerca del poblado fue desactivada por el comando anti explosivos del ejército irlandés, como resultado de una operación en la que participaron también las fuerzas armadas británicas. El artefacto, que según expertos es el más sofisticado que un grupo disidente haya ensamblado en los últimos años y cuyos efectos habrían sido devastadores, estaba conectado al otro lado de la frontera por un cable con el que pensaban detonarlo.
La genealogía
El IRA Auténtico es un reducto del IRA Provisional, y éste, a su vez, era una escisión del IRA Antiguo u Original. Este último fue concebido como el ejército oficial irlandés en 1916 por republicanos de la que en aquella época fuera una sola Irlanda. El objetivo primordial de este ejército, era la desocupación británica del país. En 1921, aunque el llamado Tratado Anglo-Irlandes había puesto fin a la guerra entre británicos y habitantes de la isla, una fracción importante del IRA decidió no acatar el acuerdo para continuar su lucha independentista, formando el IRA Provisional. Los miembros pro-tratado que se desmovilizaron del grupo armado, formaron el partido Sinn Fein, hoy activo y defensor del diálogo y la diplomacia.
En 1936, el grupo armado formado por los restantes disidentes, fue declarado ilegal por el gobierno irlandés de Éamon de Valera y, tras varias décadas de lucha armada fue clasificado como una organización terrorista por Inglaterra y por Estados Unidos. En 1997, una fracción mayoritaria del el IRA Provisional concertó un nuevo tratado, el Acuerdo del Viernes Santo, que implicaba la desmovilización total de la organización subversiva.
Pero la historia se repitió tal y como ocurrió a principios del siglo XX. Un grupo de miembros del IRA Provisional, opositores del nuevo acuerdo, formaron el IRA Auténtico para continuar la lucha armada desde la clandestinidad. Un año después, en XXX de 1998, el IRA Auténtico perpetró el que tal vez es la acción más sangrienta de su historia. 29 personas murieron y 220 quedaron heridas tras explotar un carro bomba en el poblado de Omagh.
El atentado captó la atención del mundo y, de nuevo, de los líderes del Sinn Fein, que lo condenaron inmediatamente. El presidente del partido republicano, Gerry Adams, dijo estar “totalmente horrorizado con la acción”. A principios de este año, miembros convictos del IRA Auténtico fueron condenados por un tribunal norirlandés a indemnizar con 1,8 millones de euros a los familiares de las víctimas.
Pareciera que la presencia de nacionalismos anti británicos radicales en Irlanda fuera inevitable. Hoy, casi un siglo después de la formación del IRA Antiguo, el problema no solo sigue cobrando víctimas sino que no parecen haber fórmulas diplomáticas a la vista distintas a las que se han usado infructuosamente en el pasado. Prueba del poco éxito de las negociaciones del pasado es la bomba desactivada en Forthill la semana pasada que, según dijeron las autoridades, era más poderosa que la usada hace una década en Omagh.
Por otro lado, el conflicto entre el IRA y las autoridades norirlandesas y británicas tiene, todavía, importantes implicaciones políticas en el panorama internacional. El primer ministro ingles, Gordon Brown, aseguró hace poco que aboga por que Muhamar Gadaffi, el dictador Libio, indemnice a las víctimas del IRA: Gadaffi financió en gran medida al grupo terrorista durante décadas. Sin embargo, Brown no ha querido responsabilisarse personalmente de esa campaña, presumiblemente porque, como se demostró con la liberación del terrorista de Lockerbie, Gran Bretaña está interesada en estrechar y proteger sus relaciones comerciales con el país norteafricano.

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