martes, 6 de octubre de 2009
Atención: CAMBIO DE DIRECCIÓN!!!
viernes, 25 de septiembre de 2009
DEFECTO DE FÁBRICA

No hay nada más ridículo que el dedo chiquito del pié. He oído que sirve dizque para estabilizar el cuerpo, que es que es indispensable para no caerse. Pero todo eso es falso; el dedo chiquito no sirve para nada más que para recordarnos lo pequeña y pusilánime que es nuestra especie. Déjenme explicarles porqué.
El dedo chiquito del pié es un ñoco de poca carne y poco hueso que nos avergonzaría si eventualmente tuviéramos que mirarnos cara a cara con los elegantes extraterrestres con cuya invasión tanto soñamos. Ellos, naturalmente, no tendrían dedito chiquito del pié. Al ver nuestros ñoquitos rosados, se reirían, o lo que sea que hagan los extraterrestres cuando les dé pena ajena.
La uña de este dedo no se sabe si sí es o no es. Diminuta entre la hinchazoncita de carne, parece màs bien un mugre viejo pegado que una uña. Igual, si uno lo piensa, es también horroroso pensar en una posibilidad distinta: ¿un dedito chiquito con una uña grande encima? Horror.
El dedito chiquito es, por otro lado, la parte menos morboseable del cuerpo humano. Incluso frente a las mentes más extrañas pasa desapercibido. No creo, por ejemplo que Hannibal Lecter hubiera tenido algún fetiche gastronómico con el dedo chiquito de sus víctimas. Y no lo habría tenido porque, como el genio que dicen que era, sabría perfectamente de qué se trata esa piltrafa. Yo no me imagino a Su Majestad Lecter, hincho de prepotencia ante un cadáver listo para su consumo, parando a mirar el dedito y menos a babear con la idea. ¿Ese sobrado de tela humana? ¿ese error de factura? ¿tiene algo que hacer el dedito aquel al lado de un ojo o de una mano entera?
Todo esto me recuerda las reliquias de la Edad Media. Fieles por toda Europa asegurando que esta mandíbula es de San X y que esta costilla es de San Y. ¡Vaya y venga, digo yo, poseer una vaina que llaman el Santo Prepucio de Jesucristo en una jarra! ahí sí, a cobrar duro por entrada y aún más duro por salpicada del santísísimo líquido conservante. Decir que uno carga un diente de Mahoma o un mechón de Juana de Arco, eso, digo yo, sería algo. Y es que no importa que ninguna de las reliquias haya sido auténtica: independientemente de a quién se las hubieran sacado, seguro siempre llevaban inscrito algún misterio. Todas, menos un dedito. ¿Qué tendría que decirnos el dedito chiquito del pié de Santo Tomás? ¿recordarnos que el cuerpo del santo era mediocre, como el de todos nosotros? ¿que todo esto que dicen los creyentes de la imagen y semejanza se quedó en algún lugar del pié antes de llegar a la punta?
Lo máximo que aportaría un dedito-reliquia, sería hacernos pensar en cuántas veces maldijo el mártir después de darle accidentalmente un patadón a una mesa o a una cama. Porque creo que la única función lógica de este error genético es hacernos conscientes de la vulgar materialidad de nuestra existencia. El dedo chiquito busca cada pata de cada mesa, para sacarnos de agradables divagaciones mentales y traernos de culo a la realidad. ¿Hay mayor desgracia que esa? Cuando uno se pega en el dedo chiquito, uno siempre está descalzo, o en medias. Es decir, en la casa de uno, en la de alguien de confianza, o de vacaciones en tierra caliente. Ese es el dedo traidor, el que escoge esos momentos para cumplir su innoble objetivo.
Lo único que me divierte del dedo chiquito es la desgracia en algunos pies ajenos. Piénsese Uribe, por ejemplo, inmediatamente después de darle un golpe a una pata del lecho presidencial. Esas gafas fotosensibles se le deben oscurecer hasta su màs tenebroso tono dictatorial. O, ¿qué tal el dedito chiquito de Michael Jackson? De pronto era su último rincón negro. Aunque seguro que ese sí atinó a mandárselo a quitar, para luego embarrarla y decir que esque lo perdió como consecuencia de su crecimiento natural.
En fin, piénsenlo bien. Todo sería mejor sin dedito chiquito del pié. No hay nada que hacer, puesto que tendríamos que esperar aeones para ver a nuestra especie librada de ese martirio. Pero, evolutivamente, para allá vamos. Por ahora, acuérdese de mí la próxima vez que se lo golpee.
Todavía con IRA
El fracaso de varias negiciaciones en el pasado con el grupo terrorista y los efectos del conflicto en el panorama internacional mantienen en vilo a Gran Bretaña y a Irlanda del Norte
por Diego Montoya Chica
El viernes pasado, un policía de la localidad de Londonderry, en Irlanda del Norte, recibió cuatro tiros en las piernas y uno en una mano. Ese fue el último intento de sus agresores por llevarse la vida del oficial, quien ya había sido objeto de hostigamientos durante esa semana. El día anterior, una bomba estalló frente a su casa y otro explosivo fue desactivado muy cerca de la residencia de uno de sus familiares.
El hecho ocurrió en el marco de una escalada violenta que durante este año ha adelantado uno de los reductos del inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA, por sus siglas en Inglés). El grupo, auto denominado IRA Auténtico, admitió la responsabilidad del hecho ocurrido en Londonderry en un comunicado en que los subversivos lo justifican como otro castigo contra ‘elementos antisociales’, similar a otros que han venido perpetrando durante los últimos seis meses.
El parlamentario del Sinn Fein (brazo político del IRA desmovilizado), Raymond McCartney, condenó ayer estas acciones y las calificó de ‘cobardes’. “Mientras la mayoría de la gente trabaja para construir un futuro pacífico y democrático, parece que un grupo minúsculo y poco representativo cree que puede parar el progreso cometiendo acciones cobardes y escudándose en excusas falsas”, afirmó el político republicano.
“Es una amenaza severa dirigida a nuestros oficiales de policía”, dijo ayer al diario The Guardian Judith Gillespie, jefe de policía de Irlanda del Norte, quien también se refirió a otro hecho ocurrido en la misma semana en Forthill, una localidad cercana a la frontera con Irlanda del Sur. Una bomba de 300 kilos que se encontraba cerca del poblado fue desactivada por el comando anti explosivos del ejército irlandés, como resultado de una operación en la que participaron también las fuerzas armadas británicas. El artefacto, que según expertos es el más sofisticado que un grupo disidente haya ensamblado en los últimos años y cuyos efectos habrían sido devastadores, estaba conectado al otro lado de la frontera por un cable con el que pensaban detonarlo.
La genealogía
El IRA Auténtico es un reducto del IRA Provisional, y éste, a su vez, era una escisión del IRA Antiguo u Original. Este último fue concebido como el ejército oficial irlandés en 1916 por republicanos de la que en aquella época fuera una sola Irlanda. El objetivo primordial de este ejército, era la desocupación británica del país. En 1921, aunque el llamado Tratado Anglo-Irlandes había puesto fin a la guerra entre británicos y habitantes de la isla, una fracción importante del IRA decidió no acatar el acuerdo para continuar su lucha independentista, formando el IRA Provisional. Los miembros pro-tratado que se desmovilizaron del grupo armado, formaron el partido Sinn Fein, hoy activo y defensor del diálogo y la diplomacia.
En 1936, el grupo armado formado por los restantes disidentes, fue declarado ilegal por el gobierno irlandés de Éamon de Valera y, tras varias décadas de lucha armada fue clasificado como una organización terrorista por Inglaterra y por Estados Unidos. En 1997, una fracción mayoritaria del el IRA Provisional concertó un nuevo tratado, el Acuerdo del Viernes Santo, que implicaba la desmovilización total de la organización subversiva.
Pero la historia se repitió tal y como ocurrió a principios del siglo XX. Un grupo de miembros del IRA Provisional, opositores del nuevo acuerdo, formaron el IRA Auténtico para continuar la lucha armada desde la clandestinidad. Un año después, en XXX de 1998, el IRA Auténtico perpetró el que tal vez es la acción más sangrienta de su historia. 29 personas murieron y 220 quedaron heridas tras explotar un carro bomba en el poblado de Omagh.
El atentado captó la atención del mundo y, de nuevo, de los líderes del Sinn Fein, que lo condenaron inmediatamente. El presidente del partido republicano, Gerry Adams, dijo estar “totalmente horrorizado con la acción”. A principios de este año, miembros convictos del IRA Auténtico fueron condenados por un tribunal norirlandés a indemnizar con 1,8 millones de euros a los familiares de las víctimas.
Pareciera que la presencia de nacionalismos anti británicos radicales en Irlanda fuera inevitable. Hoy, casi un siglo después de la formación del IRA Antiguo, el problema no solo sigue cobrando víctimas sino que no parecen haber fórmulas diplomáticas a la vista distintas a las que se han usado infructuosamente en el pasado. Prueba del poco éxito de las negociaciones del pasado es la bomba desactivada en Forthill la semana pasada que, según dijeron las autoridades, era más poderosa que la usada hace una década en Omagh.
Por otro lado, el conflicto entre el IRA y las autoridades norirlandesas y británicas tiene, todavía, importantes implicaciones políticas en el panorama internacional. El primer ministro ingles, Gordon Brown, aseguró hace poco que aboga por que Muhamar Gadaffi, el dictador Libio, indemnice a las víctimas del IRA: Gadaffi financió en gran medida al grupo terrorista durante décadas. Sin embargo, Brown no ha querido responsabilisarse personalmente de esa campaña, presumiblemente porque, como se demostró con la liberación del terrorista de Lockerbie, Gran Bretaña está interesada en estrechar y proteger sus relaciones comerciales con el país norteafricano.
¿Se derritieron las alas de cera?
La popularidad de Barack Obama está sensiblemente diezmada. Entre tanto, esta semana el presidente norteamericano, sobre el que se han creado enormes expectativas, enfrenta un reto de cuyo desenlace depende gran parte de su credibilidad.
por Diego Montoya Chica
“¿Qué le pasó al presidente Obama? Habiéndose derretido sus alas de cera, el hombre cayó al suelo”. Con estas palabras comienza el más reciente artículo del columnista conservador Charles Krauthammer, publicado el 4 de septiembre en el diario norteamericanoThe Washington Post.Krauthammer, como otros detractores del mandatario estadounidense, aprovechó los resultados de la encuesta que la firma Zogby International realizó el 31 de Agosto y que da cuenta de la decreciente popularidad del mandatario, para arreciar sus críticas hacia el actual gobierno.
Según el sondeo, la aprobación de Obama en los Estados Unidos cayó a un excepcional 42 por ciento. Recién elegido, en momentos en que millones de personas observaban al primer presidente negro de la historia de ese país posar una mano sobre la Biblia de Abraham Lincoln para luego jurar, con admirable carisma, su compromiso y liderazgo, Barack Obama ostentaba casi el 70 por ciento de favorabilidad, según encontró la misma firma. Lo que es más significativo, sin embargo, es que las poblaciones consultadas en las que más se percibió el descenso fueron aquellas donde antes el mandatario contaba con más apoyo: en el mes previo a la encuesta los jóvenes entre 18 y 25 años dejaron de apoyar a Obama en un 18 por ciento, los afroamericanos en un 9 por ciento, y sus copartidarios demócratas en un 13 por ciento.
“Lo que ha ocurrido es esto: (Obama) se ha vuelto ordinario”, dice Krauthammer en su columna, titulada Obama, el mortal. “El encantamiento se rompió –continúa-. El carismático orador de 2008 ha perdido su magia.”
El origen del descenso
La reducción de la popularidad del presidente Obama se debe, presumiblemente, a coyunturas relacionadas con tres de los más trascendentales retos políticos que asumió el mandatario a su llegada a la Casa Blanca: la prometida pero obstaculizada reforma al sistema de salud pública, la desprestigiada ocupación norteamericana en Afganistán y el cuestionado sentido de seguridad que los norteamericanos demandan del presidente en un contexto de nerviosismo generalizado heredado del mandato de George W. Bush.
La reforma sanitaria es, sin embargo, el frente de combate más sensible en el futuro inmediato para el presidente. Hoy, 46 millones de estadounidenses no cuentan con servicio de salud alguno, y muchos de los que si lo obtienen deben pagar sumas de dinero que no son proporcionales con la dudosa calidad de la atención.
Wendy Johnson es médica especializada en Salud Pública. Trabaja con la organización Health Alliance International, y es profesora en la Universidad de Washington, en Seattle. La médica dijo a Hechos del Mundo que el sistema de salud actual se caracteriza por “la falta de un planeamiento centralizado en lo que tiene que ver con infraestructura y recursos humanos. Eso hace que terminemos con un exceso de médicos especializados y de máquinas que realmente no necesitamos, pero cuyo uso tenemos entonces que promover para pagarlos y enriquecer a sus dueños”. Johnson concluye que la mayor falla del sistema sanitario actual es “la carencia de un servicio universal, asequible y coordinado”.
Este miércoles 9 de septiembre, a su regreso de vacaciones de Camp David, Obama se dirigirá a las dos cámaras del congreso con el único propósito de hacer aprobar la reforma con la que el gobierno pretende ofrecer mayor cobertura y mejor calidad en el servicio sanitario. No obstante, el monstruo que Obama tendrá que encarar ese día es feroz: el apoyo político con que cuenta el mandatario dentro de su partido está diezmado, y el bloque republicano unirá fuerzas para desprestigiar y tumbar la propuesta presidencial.
Hay que recordar que ningún presidente demócrata ha logrado hacer una reforma sustancial al sistema sanitario con colaboración del partido republicano. Aún así, Obama necesita algo de apoyo dentro de ese partido, dada la magnitud de la reforma que, se cree, el presidente tiene en mente. Durante su campaña y a principios de su gobierno, el mandatario expresó que no descartaba la opción de hacer totalmente público el sistema de salud norteamericano, iniciativa que los conservadores rechazan tajantemente con argumentos ideológicos. Han dicho en repetidas ocasiones que la opción pública supondría una socialización del servicio, algo que muchos norteamericanos de derecha rechazan pero que las poblaciones más vulnerables recibirían de buen grado.
Así lo confirmó Denise Robertson a la agencia AFP. La mujer necesitaba una mamografía con urgencia y acudió a una clínica gratuita itinerante que, el día que paró en Los Ángeles, atendió a 8000 pacientes. La clínica fue condenada por los conservadores, de nuevo, por su supuesto tinte socialista, “¿A mí qué me importa si es socialista o no?”, dijo la mujer. “Somos el único país en el mundo donde los más vulnerables no tenemos nada”.
Lo cierto es que un fracaso en este frente supondría para el presidente estadounidense una pesada carga para los más de tres años que le quedan de gobierno. Su credibilidad y la confianza en su poder reformador quedarían muy afectadas, dado que muchos de los votos que eligieron a Obama fueron inspirados por sus propuestas sobre el tema de la salud durante su campaña.“Si usted tiene servicio de salud, mi plan reducirá sus costos”, anunció Obama en un discurso en Denver antes de ser elegido. “Si no, usted podrá acceder al mismo tipo de cubrimiento de que disfrutan los mismos miembros del congreso”, agregó.
Hay, sin embargo, quienes le restan importancia a los sondeos publicados la semana pasada. “Todavía no salimos de un bajón serio en la economía, uno que amenazaba con convertirse en una recesión global”, publicó Thomas E. Mann, el 4 de septiembre, en la página de Brookings Institution. Mann dirige los Estudios de Gobierno en esta entidad, y en su artículo responde negativamente a la pregunta: ¿Deben los demócratas asustarse con la reducción en la aprobación a Obama? El politólogo argumenta que “la mayoría de los líderes alrededor del mundo (presidentes, primeros ministros, gobernadores) han visto su apoyo popular decaer, especialmente entre los segmentos del electorado que están menos arraigados a un partido político específico”.
La campaña agresiva de Obama, su carisma y sus características como ciudadano, llenaron a los electores de expectativas que el presidente difícilmente va a poder satisfacer. Una cosa de la que se está dando cuenta el mandatario es que es muy diferente generar popularidad en campaña que obtenerla en ejercicio. Sin embargo, algo que debe tenerse en cuenta es que, por más de que las encuestas permitan sondear las tendencias de opinión, éstas no deben influenciar las decisiones del presidente de Estados Unidos. Lo más posible es que Obama le reste importancia a los sondeos, y se concentre en sacar adelante los proyectos que le prometió a su electorado. Debe hacerlo a como de lugar: de lo contrario su lema de campaña, Yes we can, se quedará en una exitosa estrategia publicitaria.
El ocaso de Musharraf
El antiguo aliado de Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo dió varios pasos en falso cuando buscaba su reelección. Por cuenta de ello, hoy enfrenta un juicio ante las autoridades de su país.

El expresidente y ex jefe de las fuerzas militares de Pakistán, Pervez Musharraf, podría ser detenido en caso de que regresara a su país. Así lo aseguró el Fiscal General pakistaní, Latif Khosa, el pasado 3 de agosto, luego de que la Policía de Islamabad abriera una investigación contra el ex mandatario por la presunta detención ilegal de jueces y magistrados durante el estado de excepción que decretó Musharraf en 2007.
Musharraf, quien llegó al poder mediante un golpe de Estado en 1999, dejó la presidencia en agosto de 2008 en vísperas de que el parlamento iniciara un proceso de destitución en su contra. Desde entocnes, se encuentra exiliado con su familia en Inglaterra, donde ofrece charlas en universidades británicas.
“Se puede lograr su detención forzando su retorno a travez de Interpol”, dijo Iftikhar Muhammad Chaudhry, actual Jefe de la Corte Suprema de Justicia, destituido por Musharraf en 2007 y restituido después la partida del gobernante. Chaudhry es, hoy, a pesar de que inicialmente fue nombrado en su cargo por el mismo Musharraf, uno de los más fuertes detractores del ex mandatario.
El propio Musharraf no se ha manifestado personalmente acerca de la encrucijada legal que le espera en su país. Sin embargo, Rashid Qureshi, un general retirado que ha actuado como vocero del ex presidente, le dijo a The New York Times que el proceso mediante el cual han tratado de llevar a su antiguo jefe a la corte “apesta” a deseos de venganza por parte de algunos políticos y jueces. “No puedo ententer todo el bombo mediático que han promovido estos grupos interesados”, dijo Qureshi. “¿No es ridículo? El presidente Musharraf sirvió al país durante ocho años. Estoy horrorizado con la manera en que se están comportando nuestros líderes políticos”.
Hoy, Pakistán es gobernada por el PPP (Partido del Pueblo Pakistaní), el grupo político de centro izquierda que dirigió Benazir Bhutto hasta su asesinato a finales de 2007. La muerte de la popular líder, ferviente opositora del régimen del militar, deterioró la imágen de Musharraf y unió a sectores influyentes de la política pakistaní en su contra. El PPP incluso culpó al entonces presidente del magnicidio. Bhutto contaba con el suficiente apoyo popular para derrotar a Musharraf en la contienda electoral que tendría lugar semanas después del atentado en que murió la política. Lo cierto es que el trágico episodio no solo contribuyó a que Musharraf renunciara a su cargo y con ello desistiera de sus aspiraciones reeleccionistas, sino que también catapultó al esposo de Bhutto, Asif Ali Zardari, a ganar las elecciones presidenciales de 2008 por un amplio margen electoral.
Los cargos
El 3 de Noviembre de 2007 fue un día crítico en historia política reciente de Pakistán. Ese día, Pervez Musharraf decretó el estado de emergencia en momentos en que la Corte Suprema de su país debatía la legalidad de un eventual nuevo mandato presidencial de ese jefe de estado. Musharraf, quien desde hacía un año había emprendido una campaña para hacerse reelegir, temía que la Corte Suprema emitiera un fallo que obstaculizara su continuidad en el poder. Los magistrados, efectivamente, así lo habían anticipado, arguyendo que Musharraf era jefe activo de las fuerzas armadas y que, como tal, no podría participar en una contienda electoral.
En ese momento, el mandatario aseguró al país, a travez de los medios de comunicación, que el estado de excepción –que duraría mas de un mes- era un imperativo dadas las supuestas interferencias del poder judicial pakistaní en las labores del Ejecutivo. Una vez obtuvo los poderes que le concede al presidente el estado de excepción, Musharraf destituyó a decenas de jueces y de magistados de la Corte Suprema que no le eran afines, y ordenó la detención domicialiaria para muchos de ellos, incluido su líder, el citado Iftikhar Chaudhry.
El pasado 31 de julio, en un esperado veredicto, la Corte Supurema pakistaní estableció que el decreto mediante el cual Musharraf instauró el estado de emergencia en 2007 es ilegal e inconstitucional. Los jueces, encabezados por Chaudry, calificaron las acciones adoptadas por el ex presidente en noviembre de ese año como “nulas e invalidas”. Consecuentemente, Zardari, el actual presidente, emitió una notificación para evitar que sigan ejerciendo 76 jueces nombrados por Musharraf durante el estado de excepción.
En la última década, han sido varios los mandatarios que han intentado mantenerse en el poder a traves de las urnas, un mecanismo político que da la impresión de que los regímenes autoritarios son democráticos y por tanto legítimos. Casos como esos hay varios en Latino América, y presentan rasgos similares al de Musharraf. Por ejemplo, tal empeño de los presidentes, normalmente, viene acompañado de una pugna entre los diversos poderes del Estado.
Sin embargo, tal vez ninguno de estos gobernantes le era tan afín a Estados Unidos como Musharraf. Hay que recordar que el militar pakistaní fue un aliado incondicional del gobierno de George W. Bush en su guerra contra el terrorismo. Tanto el ex presidente norteamericano como el hoy cuestionado ex vicepresidente Dick Chaney, se esforzaron por estrechar relaciones con el líder pakistaní. Los escándalos que se han desatado alrededor de Musharraf, quien enfrenta un juicio en su país y quien cuenta con muy poco apoyo en el panorama internacional, van en detrimento de la deteriorada imagen de los ex gobernantes estadounidenses.
Lo cierto es que el régimen de Musharraf le era mucho más conveniente a Estados Unidos que el gobierno pakistaní actual. Para la presidencia norteamericana, en voz del propio Barack Obama durante su campaña electoral, el gobernante Partido del Pueblo Pakistaní deberá hacer mayores esfuerzos por contener la incursión de grupos extremistas que han confluido en ese país en los últimos años.
El Agosto de los Kirchner
E

La investigación de La Nación no solo suscitó un debate en torno a las finanzas privadas de quienes han encabezado el estado Argentino durante los últimos siete años, sino que inspiró, incluso, varias demandas penales contra la pareja por posible enriquecimiento ilícito.
Pero no solo las autoridades judiciales tienen en la mira las cuentas de Néstor y Cristina. Los miembros de la oposición han aprovechado el escándalo para irse lanza en ristre contra la actual dirigente, haciendo especial hincapié en el hecho de que los datos sobre su fortuna se contradicen estructuralmente con los postulados de izquierda con los que la presidenta ha abanderado su vida política. Hace poco, Fernández de Kirchner se despachó contra “los ricos” en un discurso con el que anunciaba su megaplan contra la pobreza. Con este plan, el gobierno pretende hacerle frente a las cifras de pobreza de Argentina, que ascienden a más del 30% según la Pastoral Social de la Iglesia católica.
“El aumento patrimonial de los Kirchner en el último año es una burla para todos los argentinos”, dijo Francisco de Narváez, el colombiano naturalizado en argentina que venció en los últimos comicios al propio Néstor Kirchner para ocupar un puesto de diputado. “Apenas los organismos de control profundicen su investigación quedará en evidencia que el kirchnerismo es corrupto”, anunció.
El propio vicepresidente Julio Cobos, quien en el último año se ha distanciado del oficialismo y quien en julio dio un duro golpe al gobierno al votar en contra del proyecto de ley que aumentaba los impuestos a las exportaciones de granos, se unió a las críticas a la jefe de Estado. En entrevista con el diario El Clarín de Buenos Aires, Cobos dijo estar de acuerdo con que la Justicia investigue a fondo la declaración de bienes de la familia presidencial, “porque esa plata no se hace con el sueldo público”.
El juez federal Norberto Oyarbide, quien tiene bajo su cargo la investigación y quien aseguró estar ya recopilando datos para esclarecer el caso, dijo que no descarta citar al contador de los Kirchner para que dé cuenta de los orígenes del inusual incremento patrimonial.
La defensa
“Pocas declaraciones juradas están tan claras”, aseguró Cristina Fernández apenas estalló la polémica por sus bienes. La presidenta no ha querido referirse más al tema; sin embargo, cuenta con defensores dentro de su gobierno, que le restan importancia al bombo mediático que han suscitado las finanzas particulares de los Kirchner. En el documento, la presidenta informó un patrimonio neto de 46 millones de pesos que incluye 18 viviendas, seis terrenos, cuatro locales, un auto, cuatro empresas y un saldo de 13 millones entre depósitos y deudas.
“El Gobierno quiere que esa investigación se haga rápido para demostrar que (el enriquecimiento de los Kirchner) es honesto y no hay nada que reprocharle”, dijo el Jefe de Gabinete del gobierno, Aníbal Fernández, el referirse al caso, y continuó: “Nadie que ejerza el poder está impedido de tener un patrimonio que le es propio y que este patrimonio tenga vida, lo que es la esencia del capitalismo”.
Los Kirchner siempre han sido acaudalados empresarios. Sus principales inversiones están vinculadas al mercado inmobiliario de la provincia de Santa Cruz, de donde son oriundos, y al negocio hotelero en la turística región de la Patagonia. Según consta en la declaración jurada de los Kirchner, pública por ley, el aumento del patrimonio neto durante el año pasado responde, entre otros factores, a ganancias en la venta de 16 inmuebles en la mencionada provincia por un precio total de 3,8 millones de dólares. La oposición, en cabeza de la diputada Elsa Carrió, líder del movimiento Coalición Cívica, ha puesto especial atención a la compraventa de algunas de estas propiedades. Según la política, fueron compradas a un “precio vil” para luego ser vendidas con un sobrecosto desproporcionado, por lo que Carrió presentó un proyecto de ley para expropiar estos terrenos comprados por el matrimonio presidencial. Uno de esos predios, de cerca de 20.000 metros cuadrados, fue adquirido por los Kirchner en 2006 por cerca de US$35.000, y fue vendido dos años más tarde a una empresa chilena por más de US$1,6 millones.
El abogado santacruceño Evaristo Ruiz, afín a los Kirchner, dijo que en el caso del engrosamiento del patrimonio presidencial “hay una cuestión ética y moral, pero no una irregularidad legal”. El argumento recuerda al que esgrimieron aquellos que, hace unos meses, defendieron a Tomás y Jerónimo Uribe después de que un periodista denunció el posible tráfico de influencias por parte de los hijos del presidente Álvaro Uribe en la compra y venta de unos terrenos destinados para zonas francas cercanas a Bogotá. Como en aquel caso, e independientemente de la presunta legalidad de su fortuna, una jefe y un ex jefe de estado deben dar ejemplo en la manera en que invierten su dinero. En cualquier caso, los Kirchner estarán durante mucho tiempo entre los ojos de la prensa y de la oposición por cuenta de sus negocios.
jueves, 24 de septiembre de 2009
Dos postmos francesas
Se llaman Agathe & Fine. Gustan, claro, lindas, pispas. Pero también generan críticas. Luego me explico…
lunes, 31 de agosto de 2009
Colombia no debe ser pasión
martes, 25 de agosto de 2009
De palmas y propagandas

El año pasado dí con una entrevista que la BBC transmitía en directo desde Londres. A un lado del periodista se encontraba Alex James, el bajista de la banda inglesa Blur, a quien Àlvaro Uribe habìa invitado a Colombia luego de que el mùsico publicara una oda a la cocaina. James aceptó, y durante su visita a nuestras tierras sobre-alimentó su culpa de ‘drogo’ converso. Al otro lado del periodista se encontraba el vicepresidente Francisco Santos, en representación del Gobierno de Uribe y de su característica escala de valores bipolar (bien vs. mal).
Nuestra realidad es inimaginable para la mayoría de europeos, y más para James, un popero inglés. Por eso, cuando empezó a entenderla, se le aproximó con esa ingenuidad que a nosotros, en cambio, se nos a socavado entre el plomo y los noticieros. El músico hizo, en vivo, una propuesta que acompañó de la misma indignación con la que un niño se da cuenta que la vida, a veces, no es ni tan fácil ni tan rica: “...lo que no entiendo es...¿porqué, en vez de fumigar, no sustituyen los cultivos de coca con cultivos legales que le sirvan a la gente y al país?”.

Santos se apresuró a contestar la duda y al hacerlo develó el pensar de la política agraria de nuestro Gobierno: “Naturalmente, lo estamos haciendo. Por ejemplo, ahora usamos muchos de esos terrenos para cultivos de palma”.
Según el estudio que hizo Ana María Ibañez, economista de la Universidad de Los Andes, sobre el fenómeno del desplazamiento forzado en Colombia, uno de sus resultados ha sido una gran contrareforma agraria. Existen conteos que indican que alrededor de 4 millones de hectáreas han sido arrebatadas de sus propietarios originales por grupos armados. Así fuera la mitad, digo yo, sería infinitamente perverso. Según la investigadora, aproximadamente una cuarta parte de la población rural colombiana ha sido desplazada de alrededor de 650 mil predios en los últimos 15 años. Esos predios, contrario a lo que pensábamos en las ciudades, permeables a Radio Casa de Nariño, no eran ni tan pequeños ni tan poco productivos: en promedio de 13,2 hectáreas cada uno, y representaban todo un sistema económico que integraba a las comunidades y que dejaba réditos importantes tanto para familias como para poblaciones.
Lo que no le contó Santos a James ni a los televidentes internacionales es que muchas de las tierras desocupadas forzosamente en territorios como el chocoano terminaron convertidas en grandes latifundios productores de palma. Fueron colonizados por vivos (por decir lo menos) que poco a poco le sacaron provecho al desarraigo para legalizar esas tierras y sembrarlas. Y es así, entre otras cosas, gracias a los incentivos gubernamentales para la iniciativa palmicultora, como nos dice Juanita Goebertus Estrada en su estudio Palma de aceite y desplazamiento forzado en zona bananera: trayectorias entre recursos naturales y conflicto.

Los cultivos de palma, hay que entenderlo, no los manejan pequeños terratenientes. No los manejan campesinos que necesiten ver el fruto de su trabajo día a día, mes a mes. Los propietarios originales de los predios desocupados del chocó no pueden ni podrán nunca manejar los cultivos de palma que hoy se erigen en sus otrora hogares, ni usufructuar de ellos. La industria palmicultora requiere de una infraestructura especial y de unos plazos de producción suficientemente largos como para que sus dueños no tengan cara de campesinos, sino mas bien de empresarios. Y es un hecho que, a los ojos del Gobierno de Uribe, la cara del empresario es más amable que la del campesino porque la pimera engorda las cifras de la macro economía y la segunda no tanto. Es diferente, sin embargo, en la realidad rural: está comprobado que los grandes latifundios son menos provechosos para las economías locales que la explotación de predios pequeños y medianos.
Sin decir que el Gobierno sea el responsable directo del drama rural ni del desplazamiento interno, y sin decir tampoco que la palma sea maldita en sí misma, creo que el vicepresidente, en un afán propagandístico, desconoció las implicaciones del tema de la palma mostrándolo como una propia iniciativa de paz.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Aniversario de una guerra vigente

El conflicto que Rusia y Georgia libran por Osetia del Sur recuerda, cada vez más, a la pugna bipolar que vivía el mundo durante la guerra fría.
El pasado viernes, 7 de Agosto, líderes de Rusia, Georgia y Osetia del Sur realizaron diferentes manifestaciones simbólicas con motivo del primer aniversario de una guerra que involucró a los tres países y que se llevó las vidas de al menos 2500 personas. Las celebraciones conmemorativas, sin embargo, contenían intenciones muy distintas en cada uno de estos territorios: pasado un año del enfrentamiento militar, las tensiones políticas que le dieron origen aún siguen vivas. Rusia y Georgia se culpan mutuamente de haber iniciado el enfrentamiento bélico que duró cinco días y con el que se debatieron el control político sobre Osetia del Sur.
La guerra comenzó cuando, en agosto de 2008, fuerzas militares georgianas atacaron a sectores separatistas surosetas. El presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, justificó la agresión arguyendo que había evidencias de que los independentistas estaban siendo apoyados política y militarmente por los rusos. El Kremlin, que por esa época recibía como líder al presidente Dimitri Medvedev, reaccionó desplegando una fuerza desproporcionada contra Georgia, incluida su capital, Tiflis.
"Estoy seguro que cuando llegue el momento, un castigo justo y severo será infligido a las personas que dieron las órdenes criminales", dijo Medvedev el sábado pasado, en clara alusión a Saakashvili. Las palabras fueron pronunciadas por Medvedev en la frontera con Osetia del Sur, ante las tropas rusas que intervinieron en 2008 en defensa de los surosetas. "El objetivo que se había fijado Tiflis era muy cínico. Se trataba de eliminar, o como mínimo obligar al exilio, al pueblo de Osetia del Sur, sacándolo de su tierra natal. Ustedes impidieron eso".
Casi simultáneamente, Saakashvili, cuyas filiaciones políticas están con el neoliberalismo occidental, dijo desde Tiflis, en un tono propio de las democracias capitalistas, que “en el mundo democrático la verdad siempre vence a la mentira, y el bien siempre vence al mal”. Luego, el presidente georgiano reafirmó el argumento con el que abanderó su ataque a Osetia del Sur, diciendo que, en agosto de 2008, sus acciones habían sido provocadas por lo que consideró una invasión secreta rusa a uno de sus territorios.
Lo cierto es que el conflicto tiene antecedentes lejanos. Rodeada en su mayoría por territorio georgiano, Osetia del Sur se ha debatido, desde la disolución de la URSS, entre los poderes antagónicos de Rusia y Georgia. Es una república autoproclamada independiente desde 1992; sin embargo, son pocos los Estados que le reconocen su independencia. Georgia, por ejemplo, considera a la región suroseta parte de su soberanía, porque cuando se disgregó la URSS, en 1991, Osetia del Sur pasó a ser parte de su territorio. Sin embargo, los ánimos independentistas surosetas no tardaron en aparecer: un año más tarde decidieron separarse completamente de Georgia. En ese entonces, la iniciativa separatista no tuvo mucho eco en el panorama internacional; No obstante, la guerra del año pasado no solo concluyó con una victoria militar rusa, sino con el pleno reconocimiento, en el Kremlin, de la independencia suroseta.
Como ocurre con todo conflicto bélico, también en este caso cada una de las partes esperaba ganar algo con librarlo. Los rusos, con la mega-reacción del año pasado al ataque georgiano sobre Osetia del Sur, aprovecharon para dejarle claro al mundo que Rusia sigue siendo una potencia militar digna de respeto y que sigue dominando en la región que antes constituyó la URSS.
Georgia, por otro lado, buscaba apagar cualquier intento separatista suroseta, en medio de su campaña para ser aceptada como miembro de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), la organización de cooperación político-militar internacional que occidente creó, a comienzos de la guerra fría, para hacerle frente a lo que en su momento llamó la “amenaza soviética”. Washington, por su parte, en boca del vicepresidente estadounidense Joe Biden, ha dado recientes muestras de apoyo a la integralidad territorial de Georgia y a su aceptación dentro de éste organismo. En una visita a Tiflis realizada hace unas semanas, Biden dijo que Georgia constituía “un importante socio para EEUU”, dado el apoyo recibido de soldados georgianos en Afganistán y por ser un puente en la ruta energética entre el Este y el Oeste.
Los réditos políticos, sin embargo, no se parecen en nada a las consecuencias humanitarias del conflicto ruso-georgiano. Según Amnistía Internacional, el enfrentamiento de hace un año mantiene, aún hoy, a 30,000 personas sin hogar. De los 38.500 surosetas que huyeron del conflicto hacia Rusia, tan solo 4.000 han retornado a sus territorios originales. Tsjinvali, la capital de Osetia del Sur, hoy continúa con un 70% de su infraestructura en ruinas, y sus disminuidos habitantes enfrentan grandes dificultades para reconstruir las vidas que tenían antes del conflicto bélico.
La historia parece ser un tensionarte reducto de la guerra fría. Según The Washington Post, Georgia le ha pedido a Biden apoyo armamentista. De ser satisfecho Saakashvili, las batallas volverían a librarse, no en Rusia ni en EEUU, sino en las periferias menos fuertes que, como antes de 1989, podrían la mayoría de los sacrificios y de muertos.

jueves, 25 de junio de 2009
Los pies que quedan
“Mis hijos, cada vez que los llamo, me preguntan: ‘qué, papá, ¿ya le pusieron el pie?’”, Saúl Villamizar se ríe un poco mientras reacomoda una venda en la herida que le dejó la explosión de una mina antipersona un año atrás. De su pie derecho solo le queda el talón; el resto fue cercenado por los explosivos que él mismo activó dando el único paso de su vida del que se arrepiente. Encima de la venda se pone una media deportiva negra. “Los niños piensan que me van a poner un pie de carne y hueso”.
Estamos sentados en dos sillas de plástico en el patio de atrás del Centro Integral de Rehabilitación de Colombia -CIREC-, en el barrio La Estrada, de Bogotá. Saúl me cuenta que, hace algo más de un año, se dedicó temporalmente a ser ‘ayudante de aserrador’. Todos los días, a las seis de la mañana, este campesino se levantaba en la casita de un terreno en la vereda del Filo de la Virgen, del municipio de La Gabarra, en el departamento de Norte de Santander.
Ni el terreno ni la casa eran suyos; eran de un ‘patrón’, un terrateniente de la zona que le había encargado reconstruir la pequeña vivienda y cercar el terreno usando madera talada del mismo predio. A cambio, Saúl recibía algún dinero, más el derecho de hospedarse en la casita, junto con su esposa y sus cuatro niños, durante el tiempo que durara el trabajo. Saúl se había conseguido ese empleo tras entender que los contratos que antes encontraba como raspachín en los cultivos de coca de misma región se habían vuelto tan escasos que ni valía la pena buscarlos.
A las seis y media de la mañana del martes 20 de marzo de 2007, al igual que todos esos días, Saúl estaba en el terreno junto con un equipo de paisanos aserradores. Todos eran obreros de la región, o coterráneos de Gramalote, el pueblo nortesantandereano donde nació Saúl hace 34 años. Ser ayudante de aserrador implica estar pendiente, entre otras cosas, de que la herramienta necesaria para abrir la madera esté completa, de que la sierra esté en buen estado y con suficiente combustible y de que los tablones se saquen a la medida requerida. Para este último propósito, al momento de meterle sierra a un árbol caído que prometía tablones suficientes para un buen tramo de cerca, se hizo necesario un metro que había quedado en el lugar donde los hombres habían aserrado el último árbol, unos 40 ó 50 metros más abajo en la montaña. Ya eran las once y media de la mañana, y como habían decidido darle ese último empujón al tronco, para despacharlo antes del almuerzo, Saúl se metió al bosque y bajó trotando por el metro. Se secó el sudor de la cara, y el sombrío se le antojó refrescante en contraste con el picante y pegajoso sol que recibía atrás, en el claro.
Encontró el metro y emprendió el regreso por un camino distinto. Por aquí es más corto, pensó Saúl, mirando el tapiz marrón de hojas húmedas en el piso mientras trepaba la montaña. Avanzó un paso con su pie derecho mientras exhalaba agitado y la tierra le dio un golpe que lo mandó lejos y cuyo estruendo hizo temblar toda la finca.
Unos metros más arriba, los otros obreros quedaron mudos mirando hacia el bosque, con las caras pálidas, el pecho retumbante de susto y la piel de gallina. Varios árboles habían quedado maltrechos, y una nube de humo, tierra y hojas sobre el follaje revelaba la ubicación de Saúl.
“¡Quietos todos!”, ordenó el aserrador principal a los que quisieron ir a ayudarlo, pensando en que, posiblemente, habría otras minas.
Como no lo ayudaban y no podía caminar, Saúl salió al claro arrastrándose, hasta donde sus compañeros se sintieran seguros para socorrerlo. Lo montaron en una hamaca y caminaron montaña abajo durante media hora, hasta llegar a una base del Ejército donde supusieron podían encontrar primeros auxilios para Saúl. Así fue. Uno de los soldados les dijo a los aserradores: “agárrenlo y ténganlo duro”. Luego, le pusieron un desinfectante en la herida que le despertó el dolor. “Sentí como si me estuvieran partiendo el hueso hasta la rodilla. Eso sí me hizo gritar. Era como si me molieran toda la pierna”. De la efectiva protección contra infecciones depende el tamaño de la amputación. Sobre todo, cuando los grupos armados ilegales meten excrementos humanos y de animales a las minas con el objeto, precisamente, de complicar la salud de la víctima.
Mientras le hacían los procedimientos a Saúl, un soldado llegó diciéndole que delatara a sus compañeros si estos eran guerrilleros. Lo acosaba y lo grababa con un celular. “Estaba todo emberracado”, me cuenta. “Me decía que denunciara, que mirara cómo estaba, y yo le decía que no, que esos eran conocidos de toda la vida”. Norte de Santander ha sido la cuna del ELN, una guarida permanente para las AUC y para las FARC y una gran finca cocalera de todos los anteriores. Pero no es solo a ellos a quienes los pobladores deben temer. Allí, las Fuerzas Armadas se hacen acreedoras a un respeto temeroso parecido al que se le debe a los irregulares.
En el camino hacia el hospital de Cúcuta, el grupo de aserradores que llevaba a Saúl tuvo un encuentro determinante para lo que luego fue un desenlace afortunado para el herido. Un funcionario de CIREC que se encontraba en Tibú cuando pasaron por ahí los obreros, les dijo que con una fotocopia de su cédula, acompañada de una carta del alcalde local y otra del personero, Saúl tenía derecho tanto a transportarse como a obtener asistencia médica, hospitalización, rehabilitación y una prótesis, todo sin costo alguno.
Asì fue como Saúl, luego de haber permanecido un mes en el Hospital de Cúcuta, se vino a Bogotá para que en CIREC le hicieran tratamientos de rehabilitación y le diseñaran la prótesis que necesitaba. Se la fabricaron, pero tuvo algunos problemas con ella, así que, en esa oportunidad, se devolvió a Cúcuta, sin prótesis, para hacer una serie de papeleos que se requieren para que una víctima acceda a la indemnización completa que el Estado colombiano le está obligado a dar. Las vueltas se tenían que hacer con premura, porque el plazo máximo que tiene una víctima para reclamar sus derechos como tal, en Colombia, es de seis meses. Después de eso, no tienen derecho a indemnizaciones, ni a prótesis, ni a rehabilitaciones.
Hechos los papeles y asegurados sus derechos, Saúl regresó a Bogotá hace unos días, con el propósito de conseguir, finalmente, la prótesis que le ayude a caminar normalmente, sin la muleta que lo acompaña todos los días. Tendrá una junta médica, y luego se la enseñarán a usar; todo aquello puede tardar alrededor de tres semanas. Mientras eso ocurre, Saúl pasa sus noches en el Hogar de Paso de CIREC, y gasta su tiempo en terapias de rehabilitación, fisioterapias, cortas salidas turísticas por Bogotá, haciendo pirograbado para sus niños en el taller de manualidades del Centro o, sencillamente, charlando de fútbol con sus compañeros lisiados.
Sentado conmigo en el parque, me dice que es consciente de que a muchos no les va tan bien como a él. “Hay unos a los que se les amputa toda la pierna, o incluso las dos”, dice. Lo cierto es que, en palabras de María Inés Urrego, Trabajadora Social de la Campaña Colombiana Contra Minas, hay aproximadamente un 40% de las víctimas que, una vez recibidas las atenciones de primera necesidad después de un accidente, se devuelven para su casa. “Lo más difícil a lo que nos enfrentamos -, dice Urrego-, es a la ignorancia, tanto por parte de los civiles como por parte del Estado, en relación con los derechos y los deberes de cada uno”.
El tema de las minas ha arroja, cada vez, cifras mpas desalentadoras, a pesar de los esfuerzos de instituciones como CIREC o como la Campaña Colombiana Contra Minas. Según un observatorio de minas terrestres de la ONU, Colombia llegó, recientemente, a ser el país del mundo en donde hay más minas sembradas, entre industriales y hechizas. Además, la degradación del conflicto interno colombiano ha llegado al punto en que las minas se fabrican con esquirlas de plástico y vidrio, difíciles de encontrar por detectores de metales; o de que se camuflen en objetos atractivos para los niños, como juguetes o comida, o hasta en las frutas que todavía cuelgan de los árboles. Los compromisos del Estado colombiano, adquiridos con la ratificación del tratado de Ottawa, incluyen el cumplimiento de una meta de desminado total para el 2010, para la que hacen falta no solo inexistentes recursos económicos (desactivar una mina antipersona cuesta alrededor de US $2.000, mientras que fabricarla cuesta menos de US $1), sino también conocimiento acerca de su ubicación, aportado por quienes las han sembrado (En orden, el ELN, las FARC, las AUC y las mismas Fuerzas Armadas de Colombia).
Saúl se destaca dentro del grupo de víctimas que han sido recientemente mutiladas por estas armas por su vitalidad y por su voluntad de superar el problema. En otros casos, la autoestima baja tanto y la desesperanza es tal, que las personas que han sufrido este flagelo se echan a morir. “A veces hay muchachos de 25 años que me dicen que, si ven un semáforo en verde, se botarían para que un carro los atropellara”, dice Yolima Chacón, Trabajadora Social de CIREC. Jeannette Perry de Sanabria, que conoce muy de cerca el tema porque hace 30 años fundó el Centro y porque desde entonces lo dirige, dice que, además, “muchas organizaciones se pelean por darles lo que sea a las víctimas, y terminan por profesionalizarlas como tal. Si además de darles asistencia, les ayudamos a reintegrarse como seres productivos a la sociedad, ahí arreglaremos el problema. Si no, no”.
Saúl aprovechó su desafortunada experiencia para ayudar. Cuando volvió a Cúcuta después de su primera visita a Bogotá, hizo todo lo que tenía a su alcance para remitir cada víctima de la que tenía conocimiento a CIREC, y hoy día hace las veces de embajador de la organización en su región. Me dice, negando con la cabeza, que él no se vara. “Además -, dice emocionado-, me quiero matricular en el SENA y capacitarme como panadero, o como carpintero”.
Saúl tiene que irse a una sesión de fisioterapia que tiene en cinco minutos, así que se para, ayudado por la muleta que pronto no tendrá que usar. Mientras caminamos hacia el interior del edificio, Saúl me comenta que es hincha del Deportivo Cúcuta. Esa es una de las cosas que más le molesta de no tener un pie: no poder jugar fútbol. Yo sé, sin embargo, me lo ha dicho una Trabajadora Social de CIREC, que con el pie que le queda y con la prótesis que tendrá, Saúl va a poder jugar.
Diez minutos después, cuatro hombres mutilados, entre ellos Saúl, están acostados, cada uno en una colchoneta, levantando sus piernas sobrevivientes y sosteniéndolas a 90° grados del cuerpo. Mientras la fisioterapeuta cuenta hasta 15 en voz alta, yo miro los pies alzados de los hombres. Cuando un pie ha sido mutilado recientemente, el pie que queda adquiere un aire solitario y un tanto desganado, como un gemelo al que se le ha muerto su hermano. Además, como recibe toda la carga de trabajo que resulta de la ausencia del otro, esa desgana choca con la dura jornada a la que se ve abocado, teniendo que sostener todo el peso de su amo. Sin embargo, alzados todos así, hacia arriba, los pies de estos individuos prometen ser suficientes para que sus dueños sobrevivan al impase más amargo de sus vidas, y no mueran en la discapacidad.
Septiembre 2008
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